Saltar al contenido

Dra. med. Nicole Matthäi

He estado usando esta pulsera durante un tiempo.

Y dudé mucho en hablar de ello—quizás porque aprendí a mirar atentamente, a cuestionar, a formarme mi propia opinión.

Y sin embargo, hay algo.Ningún cambio espectacular. Más bien algo sutil. Como un redescubrimiento interior. Me doy cuenta de que mi conciencia se ha vuelto más tranquila. Más estable. Como si tuviera que cuestionar menos lo que ya sé profundamente. Es como si se hubiera restablecido un orden fino: una especie de coherencia interior, en la que pensamientos, sentimientos y cuerpo ya no trabajan uno contra el otro, sino que vibran juntos.

Tal vez no actúa dándome algo, sino recordándome. Recordándome algo que siempre estuvo ahí. Esa conexión silenciosa y firme dentro de mí. Una confianza que no es ruidosa, pero sí fiable. Casi como si una parte de mí, que de otro modo se ahogaría en el ruido del día a día, volviera a ser audible.

Si tuviera que describirlo con imágenes, diría: Se siente un poco como resonancia. No medible en un sentido físico, pero perceptible, como dos sistemas que de repente vuelven a estar en sintonía. Y tal vez ese sea precisamente el punto: no que algo se vuelva más fuerte desde afuera, sino que se pierda menos desde adentro.